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3 may 2009

Alas...


Quiero unas alas...
Para poder volar...

Pero el ser humano no tiene...
Me tendré que resignar...

Quiero ser un pájaro...
Quiero no ser yo...

Quiero poder el vuelo alzar...
Y volar, volar, volar...

Alto, alto, alto...
Hasta el fin del cielo...

24 abr 2009

Nadie.

Nadie sabe cuál es el sentido de la vida.

Nadie es una mujer o un hombre, de corta o avanzada edad, gracioso, amargado, seco, alegre, triste, tonto, inteligente, ñoño, feo, guapo, alto, bajo, gordo, flaco, fanfarrón, torpe, codicioso, rácano, derrochador, listo, único, imposible, loco, estudioso, poeta, escritor, pintor, investigador, policía, arquitecto, conductor de taxis, profesor, dentista, está en el paro.

Nadie puede ser un perro, un gato, un tiburón, un ciervo, un besugo, una mariposa; un animal; una orquídea, una margarita, una amapola; una planta.

Puede ser el vecino de al lado, tu madre, tu padre, tus hijos, tus abuelos, tus hermanos, tus primos; tu familia; tus amigos, tus enemigos, ese tipo que te encuentras todas las mañanas al ir a trabajar, tus compañeros de trabajo, el camarero del bar de abajo, el que te llama para ofertas de móviles, el que se equivoca de número, tu cantante favorito...

Nadie es Nadie, y todos somos Nadie.

Nadie está en todas partes. 

Nadie da buenos consejos, y siempre, siempre, siempre, está cerca, muy cerca.

Nadie no existe, pero está ahí.

Está ahí y lo sabes.

Puedes sentir su presencia allá donde vayas.

Porque Nadie siempre te acompaña.

Porque Nadie somos todos.

Porque siempre hay alguien alrededor.

Nadie es ese alguien, tenga buenas o malas intenciones.

Porque, en muchas ocasiones, Nadie es malo, mientras que en otras muchas, es bueno.

Porque Nadie somos todos.

Pero el día en que Nadie se muera, se jubile, le despidan con esto de la crisis, deje de trabajar, huya, desaparezca, le rapten, o, simplemente, deje de estar ahí, será el peor día de tu vida, de la vida de los demás, del mundo, de las plantas, de los animales, del mar, de la tierra, del cielo, del mundo: del universo.

Será el peor día del universo.

Porque Nadie no estará.

Porque Nadie somos todos.

Y si Nadie desaparece, desaparecemos todos.

11 abr 2009

A veces...


A veces me gustaría poder olvidarme de todo y de todos y que todos se olvidaran de mí. Me gustaría poder elevarme hatsa el cielo y quedarme allí flotando mientras pienso en todo y nada a la vez, y sabiendo que nadie se preocupa por mi y yo sin preocuparme por nada. Me gustaría hacerlo, de vez en cuando, unos minutos, diez o quince, nada más, para estar conmigo misma, para relajarme totalmente...

Pero siempre que lo intento, por ejemplo, en mi habitación tumbada en la cama, llega mi madre y me empieza a decir que hago no sé qué... o en el recreo, que a veces me quedo callada mientras todos hablan y entonces alguien me pregunta que si me pasa algo... o en el recreo otra vez, que, mientras todo mi grupo de amigos va hacia cierto sitio, yo me quedo en otro bastante más alejado; pero entonces se percatan y viene alguien y me dice que si me he enfadado por algo.

La gente siempre anda interrumpiendo los momentos de paz. Se podría decir que los únicos momentos de completa paz que tengo es mientras duermo, pero claro, mientras duermo no pienso, como los sueños me llevan a una segunda vida donde todo es posible... todo menos tener unos minutos de completa paz.

A veces me gustaría ser una nube para no tener cerebro y ni si quiera saber que soy una nube. Me gustaría ser una nube para crearme, dar vueltas por el cielo y luego, hacer una gran lluvia y desvanecerme. Y todo ese tiempo, sin preocupaciones, sin saber que soy, sin sentir, sin oír, sin consciencia, sin pensamientos... sin nada; simplemente las gotas, las otras nubes, el cielo y yo.





(Esta entrada estaría bien leerla con "La valse de Amélie" de fondo. Está en el reproductor de música, solo hay que buscarla)